Datoni es uno de esos lugares que parecen sencillos hasta que pruebas el primer bocado y todo se acomoda. Está en Ensenada, en una esquina tranquila, y tiene ese aire de bistró sin pretensiones, pero con una atención al detalle que se nota en cada plato. El chef Anthony Petracca —un tipo apasionado por la pasta y los ingredientes bien hechos— combina lo mejor del producto bajacaliforniano con sabores italianos auténticos. No hay trucos: solo técnica, producto fresco y respeto por el oficio.
Las pastas se hacen ahí mismo, con textura perfecta, y los sabores son limpios, precisos. Un día puedes probar unos tagliolini con erizo fresco del Pacífico, otro una lasaña que sabe a hogar y a paciencia. El pan, crujiente y tibio, llega con aceite de oliva que realmente huele a oliva. El ambiente es íntimo, con luces cálidas, música suave y un servicio que te hace sentir en casa, sin formalidades.
Comer en Datoni es como sentarte a una mesa donde el tiempo pasa más lento. Cada plato tiene ese equilibrio entre lo rústico y lo elegante, entre Italia y Baja. Sales con el corazón contento y la sensación de que acabas de descubrir algo que no todos conocen… pero que ojalá no cambie nunca.