El Llagar es de esos restaurantes que te reciben con el aroma a tradición y te hacen sentir como si hubieras viajado a una taberna asturiana sin salir de Veracruz. La madera, los vinos y el ambiente tranquilo crean un refugio donde el tiempo se desacelera, y cada platillo llega con esa elegancia discreta que solo la cocina española bien hecha puede dar. Es el tipo de lugar donde una cena se convierte en conversación larga y profunda, y cada arroz o tapa sabe a historia familiar contada al oído.