Lady Boy rompe las reglas con estilo. Es un lugar donde la cocina asiática se vuelve atrevida, tropical y chispeante. Inspirado en los sabores de Tailandia, su propuesta combina picante, acidez y frescura en cada platillo: curry de mariscos, ensaladas con mango verde, dumplings que parecen diseñados para la foto y el antojo. El ambiente es vibrante, con neones, cócteles de autor y música que invita a quedarse.
Aquí se come bien y se pasa mejor: nada es solemne, todo es disfrutable. Es de esos lugares donde la comida se vive con ritmo, con un pie en el hedonismo y otro en la creatividad.